
La imagen publicada por Lionel Messi en su cuenta de Instagram, pisando nuevamente el césped del Camp Nou, provocó un terremoto emocional en Cataluña y en el mundo del fútbol. “Anoche volví a un lugar que extraño con el alma”, escribió el capitán argentino junto a una foto en la que se lo ve contemplando las obras del estadio que fue su casa durante más de dos décadas. Y agregó: “Ojalá algún día pueda volver, y no solo para despedirme como jugador”, agregó.
Esa última frase, más que un gesto nostálgico, activó una pregunta que por estas horas se vuelve inevitable: ¿es realmente posible que Messi vuelva a vestir la camiseta de Barcelona?
A simple vista, parece improbable. Messi acaba de renovar su contrato con Inter Miami hasta el final de la temporada 2028 y es el eje de un proyecto que gira a su alrededor, con una academia en expansión, acuerdos comerciales multimillonarios y un plantel moldeado a su gusto.
“Me pone muy feliz quedarme aquí y seguir con este proyecto que, además de ser un sueño, se ha convertido en una hermosa realidad: jugar en este estadio, en el Miami Freedom Park. Desde que llegué a Miami, fui muy feliz, así que realmente estoy contento de continuar acá“, declaró el crack rosarino en el comunicado de prensa oficial.
Pero el fútbol —y sobre todo Messi— suele moverse en territorios donde lo imposible se vuelve posible. Sobre todo cuando hay algo que le moviliza sus fibras más íntimas, como es la posibilidad de volver a ponerse la casaca blaugrana.



