
La avioneta que se estrelló el martes en la zona rural de Horcones, en Rosario de la Frontera (Salta), dejó al descubierto un nuevo episodio vinculado al narcotráfico aéreo en el norte argentino, una modalidad que se mantiene activa pese a los múltiples controles y antecedentes registrados en la región. En el interior de la aeronave, cuya matrícula boliviana había sido borrada de manera intencional, se hallaron 136 kilos de cocaína.
Las avionetas narco empleadas en estos vuelos suelen ser aeronaves antiguas, con más de 30 años de uso, importadas desde La Florida (Estados Unidos) hacia Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), donde son reacondicionadas y matriculadas nuevamente para transportar hasta 500 kilos de cocaína.
Entre 2018 y 2023, la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico (FELCN) geolocalizó más de 440 pistas ilegales en los departamentos de Beni, La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, de las cuales al menos 270 siguen activas. La prensa local definió esa franja del espacio aéreo como un auténtico “corredor de cocaína”.
Cruces de información entre la DGAC boliviana y la Unidad Fiscal Federal de Salta revelan que siete de cada diez avionetas accidentadas o decomisadas en el norte argentino tenían matrículas recicladas de Bolivia. Otras procedían de Paraguay o fueron robadas en aeroclubes argentinos.
La proliferación de escuelas de pilotos civiles —solo en torno al aeropuerto El Trompillo funcionan una docena— y la falta de control sobre el combustible aeronáutico, que se despacha en Bolivia sin trazabilidad, completan el entramado del crimen organizado transnacional.



