
El auge de la indumentaria proveniente de China se percibe con claridad en Tucumán y en el resto del país. Hoy, con un teléfono celular en mano y la aplicación correspondiente, cualquier consumidor puede acceder a ropa de aparente calidad a precios muy por debajo de lo habitual en el comercio local. Muchos tucumanos han adoptado esta vía por ser más cómoda y económica. Sin embargo, ese cambio de hábito plantea un desafío mayúsculo para la fabricación regional, que ya enfrenta una elevada carga tributaria y ahora debe competir con una potencia industrial que gana espacio en el mercado argentino.
La experiencia de la producción local
En primera persona, Silvia, encargada de ventas de una textil de Tucumán, describe la situación: “las ventas han caído un 85% en este último tiempo”. La frase resume la presión sobre fábricas y talleres. La práctica ya instalada de comprar prendas terminadas en el exterior se complementa con un servicio residual local: muchas empresas que antes encargaban la confección completa ahora solo adquieren las prendas importadas y las llevan a la industria tucumana para que se les aplique el logo o algún acabado final.
Consecuencias en el comercio y el empleo
La preocupación entre los trabajadores y propietarios del rubro crece cada jornada. Los cierres de locales comerciales no son casos aislados; son parte de un fenómeno más amplio que incluye reducción de producción, pérdida de empleo y un descenso en la cadena de valor local. Los comercios pequeños y las pymes, que no pueden competir en precios frente a importaciones masivas, ven cada vez más difícil sostener sus puertas abiertas.
Elementos a considerar para una respuesta estratégica
Al analizar el escenario emergen varios factores que condicionan la capacidad de respuesta de la industria local: la presión fiscal y los costos laborales, la escala de producción frente a los volúmenes importados, la diferencia en los costos logísticos y de materia prima, y las preferencias cambiantes del consumidor. Además, la normativa aduanera y las políticas de comercio exterior también determinan la competitividad de la producción nacional.
Posibles vías de acción
Frente a esta realidad, especialistas y actores del sector suelen mencionar alternativas para atenuar el impacto y recuperar competitividad: promover políticas públicas de incentivo a la producción local, revisar la carga impositiva sobre las pymes, fomentar la innovación en diseño y calidad, apostar a nichos de mercado que valoren la confección nacional y desarrollar canales de comercialización propios que conecten directamente a productor y consumidor.
Un desafío para la industria tucumana
El relato de Silvia y los cierres de locales configuran una fotografía que obliga a pensar medidas concretas. La competencia internacional, potenciada por plataformas digitales que facilitan el acceso a importaciones a bajo costo, plantea preguntas sobre la sostenibilidad de un sector con historia en la provincia. La respuesta requerirá coordinación entre empresas, trabajadores y Estado, y una estrategia que combine protección razonable con innovación y orientación al mercado.



