UNT y MPF, el Pacto Final.

El juego de las sombras en la UNT: ¿Un pacto de impunidad para salvar el status quo?

A fin de evitar una posible “intervención” la estrategia se dirige a entronizar un interinato y cajonear las causas por el robo de las regalías mineras que debieron transformar a Tucumán en Harvard.

Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie”. El Gatopardo, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa.

La Universidad Nacional de Tucumán (UNT) vuelve a quedar atrapada en el barro de la rosca política y judicial. Mientras la comunidad educativa exige transparencia de cara a la renovación de autoridades, en los despachos del Rectorado se a gestado una estrategia de emergencia ante la reciente parálisis del proceso electoral, por la suspensión de la Asamblea Universitaria y activación de un plan de contingencia institucional a través del Consejo Superior.

La maniobra, según denuncian sectores de la oposición y asambleístas estudiantiles, es una salida «gatopardista».

La Rectora provisoria de entre los miembros del Consejo, es la actual decana de la Facultad de Derecho, Cristina Grunauer (viuda de Falú). Fuente: Medios UNT https://medios.unt.edu.ar/2024/10/04/la-unt-y-el-ministerio-publico-fiscal-de-tucuman-firmaron-un-convenio-marco/

Sin embargo, detrás de este aparente orden institucional se escondería una densa red de relaciones y favores cruzados que conecta directamente con los despachos más calientes del Poder Judicial tucumano concretamente el Ministerio Publico Fiscal.

Los lazos familiares entre el ex Diputado Ricardo Falu (fallecido) y Edmundo Jiménez Ministro Público Fiscal.

El nombre de Grunauer no llega solo.

En el tablero del poder universitario, las alarmas se encendieron al rastrear los vínculos de su hijo, el abogado Alfredo Falú. En el mundillo tribunalicio, los Falú se vinculan estrechamente a la estructura de influencia de Edmundo «Piricho» Jiménez, el todopoderoso jefe del Ministerio Público Fiscal (MPF) desde hace años. Ambos apellidos ya han resonado juntos en expedientes de alto voltaje político y mediático, y últimamente en las polémicas derivaciones de la recordada «causa Tévez».

Para los analistas de la política local, este movimiento sella el desembarco definitivo del Ministerio Público Fiscal, bajo el ala de Edmundo Jiménez, en el corazón de la UNT que junto a la toma estratégica del Rectorado por parte de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, se pasa de la universidad soñada por Juan B. Terán a un núcleo de poder señalado como la cantera de funcionarios vinculados a la corrupción estructural en Tucumán.

«No buscan salvar la institucionalidad de la universidad; buscan hacer pie en el Rectorado para garantizar el control total de los expedientes» — advierte un referente docente que prefiere mantener el anonimato por temor a represalias.

El verdadero trasfondo de este monumental acuerdo político-judicial no es el bienestar académico, sino el blindaje ante el pasado. La UNT arrastra desde hace años el escándalo del desvío y robo de los fondos provenientes de las regalías mineras de YMAD (Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio); aquellos millones de dólares que por ley debían ser utilizados para terminar la Ciudad Universitaria y convertir a la UNT en la «Harvard argentino» y latinoamericano, causas judiciales de por medio.

Memoria: En la foto propaganda política que expone la red de vínculos políticos que sostiene el Saabismo desde hace décadas. Todos los políticos de la foto cumpliendo funciones en lugares estratégicos de poder.

El eventual arribo de un esquema respaldado por el riñón del MPF provincial encaja a la perfección con la necesidad de las actuales estructuras del «Saabismo» —el poder real que maneja los hilos de la universidad desde hace décadas— de encontrar un puerto seguro.

Un pacto de conveniencia mutua: el control territorial y de presupuesto para unos, y la garantía absoluta de impunidad para otros.

El Rectorado de la UNT. De concretarse la suspensión de la Asamblea y el ascenso del interinato consensuado, Tucumán asistirá a una nueva puesta en escena del clásico «acuerdo para salvarse».

Las investigaciones pendientes. Las denuncias y las auditorías sobre los fondos universitarios correrán el riesgo biológico de terminar en el fondo de los cajones, bien ocultas bajo la alfombra institucional.

En la superficie, se mostrará una transición «ordenada» y legalista; en el fondo, una tregua sellada con tinta judicial para asegurar que, pase lo que pase en los tribunales, el verdadero poder de la UNT siga intacto y los responsables del desfalco histórico queden a salvo de la memoria y de la Justicia.